BMI Research (grupo Fitch) prevé para Marruecos el crecimiento de PIB más alto en 2018 dentro de la región MENA (Middle East North Africa).

Marruecos, con un crecimiento previsto de 3.8% en 2018, se posiciona justo detrás de Egipto, país que los analistas sitúan en primer lugar de la región con un aumento esperado de 4,9% del PIB en este año.

Por su parte, la UNCTAD señala a Marruecos como el país de África mejor conectado por vía marítima seguido de Egipto y Sudáfrica.

Esta posición de honor no se debe exclusivamente a la progresión y asentamiento del país como hub de FCL y pasaje del gran complejo portuario de Tánger Med, puesto que Casablanca ha sabido conservar su influencia marítimo-logística en todo el país y mantiene ambiciosos planes de modernización y crecimiento. Por su parte, Agadir se ha situado como el gran especialista en pesca y productos agrarios y por consiguiente en tráficos de temperatura controlada. 

Adicionalmente,  el complejo minero industrial portuario de Jorf Lasfar, donde Marruecos, actualmente el principal productor de fosfatos del mundo, está concentrando la producción y exportación de los diferentes especialidades de derivados de fosfatos que la, cada vez más compleja industria agraria mundial, demanda.

Las exportaciones de fosfatos han representado año tras año la principal fuente de divisas del país hermano, aunque esta hegemonía empieza a estar felizmente amenazada por la pujante industria de la automoción que se está desarrollando principalmente en la zona de Tánger.

Marruecos ha adoptado, también, una ambiciosa estrategia de transición energética nacional hacia las energías renovables, principalmente solar y eólica, en donde España ha jugado un papel prominente, ya que es considerado uno de los actores principales en el sector energético marroquí.