Cuando parece que la pandemia está llegando a su fin, en China, tratan de controlar el mayor rebrote de casos positivos en Covid-19, y han confinado varias ciudades, entre ellas Shanghái.

Esta ciudad es clave para la economía mundial, pues tiene el puerto que más contenedores mueve de todo el mundo. Su cierre ha empeorado la congestión portuaria y los cuellos de botella logísticos que están afectando al tránsito marítimo de ingreso y salida. Hay centenares de buques esperando poder entrar para cargar y descargar mercancía, y la situación es preocupante. Shanghái es el principal punto de distribución mundial de prendas de vestir, materias primas y energéticas como los gases licuados del petróleo, por ejemplo.

La falta de personal en el puerto de Shanghái está retrasando aun más la gestión de la documentación necesaria para que los buques puedan desembarcar la carga. A ello se suma la paralización del transporte por carretera, por tanto lo graneleros de metales como hierro y cobre por ejemplo, están varados en alta mar a la espera que los camiones puedan llegar a puerto y llevar esta carga a las plantas de procesamiento. Por tanto, los operadores trabajan con el inventario existente para tratar de dar cobertura a las líneas de producción.

Además, los centros de almacenamiento de contenedores están cerrados y la capacidad de las terminales en el puerto de Shanghái está llegando a su límite, en especial para las cargas refrigeradas, que están siendo desviadas a otros puertos por falta de puntos de conexión a la corriente.

Las grandes empresas advierten de la obstrucción de las cadenas de suministro y amenazan con cerrar si la situación no mejora ya que deben paralizar la producción y no pueden satisfacer la alta demanda que exige el cliente. Es difícil cuantificar los daños que ello provocará, pero lo que está claro es que habrá falta de suministro de mercancía a nivel global, y ya se empieza a hablar de un posible efecto dominó.

Y por último, otra de las grandes preocupaciones es el impacto a la inflación, que está en máximos regionales, y el bloqueo de Shanghái puede provocar escasez de productos y la consecuente subida de precios, que ya está a la alza por el conflicto entre Rusia y Ucrania.

El equipo de Transglory