Durante la segunda guerra mundial, Francia consideraba que sus súbditos coloniales vietnamitas no servían para la guerra por eso solo los utilizaba como cocineros, chóferes y auxiliares en sus ejércitos.

En 1954 las mejores tropas francesas, los “paras”, fueron derrotadas estrepitosamente. Estados Unidos tomó el relevo inmediatamente, pero en 1975 se repitió el desastre. Otra vez una superpotencia occidental era militarmente derrotada, sin paliativos, en ese país.

En 1978, el ejército vietnamita invadió Camboya y destrozó en 14 días el régimen del muy sanguinario Pol Pot, paranoico y criminal dirigente, pero gran aliado de China. En pocas semanas, el gigante chino inició la invasión de Vietnam por tres puntos de la frontera común.

Pero, tras perder 20.000 soldados por la inesperada y durísima resistencia vietnamita, China se retiró y la invasión inicial pasó a ser oficialmente considerada por el gobierno chino como una simple “operación de castigo”.

En 1986, tras retirarse de Camboya, el régimen comunista de Vietnam inició un programa de apertura y avance económico que, entre otras medidas, reconoció a la empresa privada y facilitó la inversión extranjera. Paralelamente, sus diplomáticos empezaron a construir relaciones de amistad y de cooperación con China, USA, Francia y sus respectivos socios.

Desde el inicio de este siglo a la actualidad, Vietnam se ha convertido en uno de los países con mejor trayectoria económica de Asia, la producción industrial se ha disparado, la clase media ha aumentado a gran velocidad, la alfabetización es total, han crecido las infraestructuras y los fondos de inversión, británicos y americanos, han entrado con sumo interés en este nuevo mercado financiero.

En consecuencia, el puerto de Ho Chi Minh City (Saigón para los no millenians) es ya el de mayor crecimiento del Sudeste asiático y en 2017 alcanzó los 6,2 millones de TEUs (el doble que Barcelona y muy cerca de alcanzar a Nueva York). Le siguen los puertos de Da Nang (2,5 millones TEUs anuales) para la zona centro del país y Haiphong (1,1 millones TEUs/anuales), para la zona norte.

Con 96 millones de habitantes (datos 2017) y un PIB per cápita de 2.343 USD, su economía está en rápido crecimiento, con un 6,8% anual. Sus principales clientes son Estados Unidos y sus vecinos China, Japón, Corea del Sur, Japón y Singapur. Mientras que, dentro de la Unión Europea, los principales importadores de Vietnam son: Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Francia.

Si bien la relación con España no es prominente, el crecimiento de las relaciones comerciales bilaterales, sobre todo en exportaciones desde España es exponencial, con un crecimiento de aproximadamente el 40% desde 2013.

En los últimos años se está experimentando, también, un crecimiento de alrededor el 3% en las importaciones de este país a España, siendo los equipos de telecomunicaciones, ropa y calzado, los principales productos de importación. Estos primeros, se deben principalmente a la reciente apertura de una fábrica de Samsung en el país asiático.

Es un gran momento para Vietnam. ¡Todo nuestro respeto al gran asiático!

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During World War II, France considered that its Vietnamese colonial subjects were not made for war, so it only used them as cooks, drivers, and assistants in their armies.

In 1954 the best French troops, the “paras”, were defeated. The United States took over immediately, but in 1975 the disaster repeated itself. Once again, a Western superpower was militarily defeated in that country.

In 1978, the Vietnamese army invaded Cambodia and destroyed the regime Pol Pot, paranoid and criminal leader, but a great ally of China, in 14 days. In a few weeks, the Chinese giant began the invasion of Vietnam through three points of the common border.

But, after losing 20,000 soldiers due to the unexpected and very tough Vietnamese resistance, China withdrew and the initial invasion officially became considered by the Chinese government as a simple “punishment operation.”

In 1986, after withdrawing from Cambodia, the communist regime in Vietnam initiated an economic opening and advancement program that, among other measures, recognized private enterprise and facilitated foreign investment. At the same time, their diplomats began to build friendly and cooperative relations with China, USA, France, and their partners.

From the beginning of this century, Vietnam has become one of the countries with the best economic growth in Asia. Industrial production has skyrocketed, the middle class has increased at high speed, there is total literacy, infrastructure has grown, and investment funds, British and American, have entered with great interest in this new financial market.

Consequently, the port of Ho Chi Minh City (Saigon for non-millennials) is already the fastest growing in Southeast Asia and in 2017 it reached 6.2 million TEUs (double that of Barcelona and very close to New York). It’s followed by the ports of Da Nang (2.5 million TEUs per year) for the central region of the country and Haiphong (1.1 million TEUs / year), for the northern region.

With 96 million inhabitants (2017 data) and a GDP per capita of USD 2,343, its economy is growing rapidly, with 6.8% per year. Its main clients are the United States and its neighbors China, Japan, South Korea, and Singapore. While, within the European Union, the main importers of Vietnam are: Germany, the Netherlands, the United Kingdom, and France.

Although the relationship with Spain is not quite extense, the growth of bilateral trade relations, both in exports and imports is exponential, with an increase of approximately 40% in exports since 2013.

In recent years, there has also been a growth of around 3% in imports to Spain, being the telecommunications equipment (mainly due to the recent opening of a Samsung factory in the Asian country), clothing and footwear, the main import products.

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